La imagen terrorífica que ilustra este reportaje es una de las cada vez más habituales escenas de violencia entre peñ@s que se producen en el mundo pelital. No sufran: la escaramuza de la instantánea no acabó en tragedia. Tras un breve forcejeo, la ratilla logró zafarse de las fauces de peluche de su captor. Eso sí, varios mechones de pelitos y una huella psicológica recordarán al suapadín roedor lo cruel que puede llegar a ser el mundo a veces.
Los expertos son unánimes a la hora de constatar el aumento alarmante de las agresiones entre peñ@s. También coinciden en las causas: la sociedad postmoderna, postindustrial y postpelital ha conducido a una pérdida de valores esenciales y consustanciales al mundo peñil. Sí: es verdad que Pesina recurría con frecuencia al "picotazos ya!"; pero aquello era una forma alegre y vivaracha de solventar situaciones en juegos de peñ@s, muy alejada de la visceral conducta agresiva de algun@s peluches actuales.
Al viejo Yaki no se le respetaron sus azules pelitos y, durante una larga temporada, todo le olía a cuello. Aquello pudo ser el principio del fin de la armonía en el mundo peñil. La imagen final de Pesina la Vieja tampoco fue muy edificante. Para recuperar el espíritu de los viejos peñ@s y sus enseñanzas habrá que bucear en su Historia y aprender las viejas lecciones.
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